jueves, 13 de junio de 2013

Los días que nos separan de Laia Soler

Título: Los días que nos separan
Autora: Laia Soler

Editorial: Plataforma Neo
Palabras clave sobre el género: Romántico, sueños, sociedad, histórico

Puntuación total: 3'5/5
Edición: 3/5
Narración: 3'5/5
Diálogos: 3'5/5
Personajes: 3'5/5
Relaciones: 3'5/5

Seguramente, si sois asiduos a la blogosfera, recordaréis aquel día en el que se hizo público que Laia Soler había ganado el Premio Literario “la Caixa”/Plataforma de novela juvenil con una historia titulada Los días que nos separan. Premio merecidísimo, si me permitís el atrevimiento. Antes de dar paso al libro, y por si acaso no lo sabéis, además de escribir estupendamente, también regenta el blog literario Alas de Papel en el que firma como Selene y que os recomiendo si no conocéis ya.

¿Alguna vez os habéis despertado después de un sueño maravilloso y os ha costado dejarlo marchar? Abril, una de las protagonistas de esta historia, empieza a preferir vivir en su mundo onírico que en la realidad. Todo comenzó en una biblioteca, ella buscando un libro al que no lograba llegar por lo alto que estaba y un chico, un completo desconocido, se lo alcanza. En el momento en el que sus manos se rozan, todo cambia para siempre.

Siempre he adorado las historias divididas en dos tiempos que se entrelazan por algún motivo. En este caso, son los sueños los que acercan a Abril a la historia que sucedió hacia 1914 en su Barcelona natal, un hilo narrativo que nos relata los encuentros y desencuentros de dos personas de mundos diferentes. Ella es Marina, una joven acostumbrada a tener que trabajar para poder ayudar a su familia. Él es Victor, con sus padres y hermanos acaban de mudarse al piso principal de la casa de Marina y su posición social no puede ser más diferente.

La novela se estructura en dobles capítulos, aquellos encabezados por un número en cifra están ambientados en el presente y son tan cercanos como tú y yo. Aunque la narración sea en tercera persona, Abril y sus amigos Héctor y Mario elucubrarán sobre los misteriosos sueños de la chica con inverosímiles y divertidos resultados, así como seremos participes de cómo la protagonista cada vez se encuentra más lejos de sí misma y más cerca de los albores del siglo XX. Me pareció que Laia expresaba perfectamente esa sensación, por medio de expresiones, confusiones de nombres y los encuentros con Leo, ese nombre que rima con feo pero que no tiene nada que ver con ese adjetivo.

Por otro lado tenemos esa historia cuyo encabezado es un número en letras y que me ha hecho suspirar porque se cuece a fuego lento, como las buenas historias de amor. Los cuentos de hadas como la Cenicienta o la Bella Durmiente no tienen cabida aquí, sólo Peter Pan está autorizado para espolvorear su magia y guiar a Marina, con su impertinencia y acidez, hacia aquel cuyos ojos parecen escrutarlo todo con intensidad. Sus conversaciones, el cómo se van acercando sin que te des cuenta se narran con unas palabras dulces que se imbrican las unas con las otras a la perfección, como si hubieran nacido para encontrarse allí.

Cierto es que me hubiera gustado saber más de la historia contemporánea pero, como Laia nos dijo en la Neoparty en la que fue presentada su novela en Madrid, su intención es que tanto nosotros como Abril nos enamoráramos de Víctor y no de Leo, y vaya si lo consiguió. Disfruté muchísimo de la caracterización de los personajes y su forma de tratarles, con cercanía y familiaridad, además de que la relación entre unos y otros no es nada acartonada sino que se deja fluir como si siempre hubiera formado parte de la realidad.

Otra cosa que he adorado de este libro y me ha sorprendido porque en otros libros lo odio, es la citación de Peter Pan. Tengo que deciros que nunca he leído la obra de Barrie pero tras leer Los días que nos separan y los guiños constantes que le realiza, sentí muchísimas ganas de compartir esa lectura con los personajes. He dicho antes que me sorprende pensar así porque normalmente detesto la constante citación de unos libros dentro de otros, es como si me hiciera pensar que lo que estoy leyendo no es lo suficientemente bueno por sí solo y necesita de otros para serlo. Pero ese no es el caso de la novela de Laia Soler porque Peter Pan, el eterno niño, es un pilar que sostiene la narración y que le otorga una sensación de atemporalidad que permite que el presente y el pasado se junten.

Para terminar, se lo recomiendo a los románticos, a los que disfrutan de las novelas con dos hilos temporales y que están deseando conocer una historia de amor dulce.

Cita:
Sólo había sido un sueño. Sin embargo, su recuerdo era tan real que aún creía percibir el olor de las verduras que llevaba en el canasto, o el sentimiento de animadversión hacia el desconocido que había encontrado en el rellano de aquella antigua casa.