jueves, 12 de septiembre de 2013

Vampire Academy Promesa de sangre de Richelle Mead


Título: Promesa de sangre Cuarta parte de Vampire Academy
Autora: Richelle Mead

Editorial: Alfaguara
Palabras clave sobre el género: Fantasía, juvenil, acción, vampiros, amor

Puntuación total: 4/5
Edición: 3/5
Narración: 4/5
Diálogos: 4/5
Personajes: 4/5
Relaciones: 4/5

Con la noticia aún fresca de la publicación de la quinta parte en el año 2014, os vengo a hablar del cuarto libro de esta saga de vampiros que seguramente conozcáis. Estamos cerca de la salida de su adaptación cinematográfica (aunque aquí en España nos saldrán arrugas cuando llegue) y parece que la editorial Alfaguara, con mucha calma, se está decidiendo a continuar con su publicación en español por el bien de todos aquellos que, como yo, han decidido no comprarlo en su idioma natal.

A partir de este mismo momento os recomiendo que, si no habéis leído las tres partes anteriores, dejéis de leer esta reseña hasta el último párrafo porque mis reseñas de sagas contienen spoilers de las predecesoras y no quiero fastidiarle a nadie las sorpresas que Richelle Mead nos ha ido espolvoreando poco a poco en cada libro (que son muchas, creerme).

Promesa de sangre arranca de forma muy diferente a la segunda y tercera parte de la saga, y se parece más a la primera, con una gran diferencia que se irá notando mucho a lo largo del libro: Rose está sola. Después de su decisión en Bendecida por la Sombra de dejarlo todo para cumplir una promesa que le hizo a Dimitri, nuestra protagonista se encuentra en Rusia en busca y captura de strigois.

Sí que es cierto que Rose ha cambiado mucho y que en esta parte está completamente llena de rencor, perdida y triste, no se parece en nada a la chica fiestera que ya había comenzado a cambiar en la primera parte. Es importante que lo tengáis en cuenta porque al principio la narración se hace algo lenta porque Rose ha perdido gran parte de su arrojo y tarda en encaminarse hacia alguna dirección. En estos capítulos en los que vemos cómo las cosas se mueven más despacio, aprendemos sobre otro tipo de vida, en Rusia, donde Rose se verá puesta a prueba en muchas ocasiones.

Richelle Mead introduce nuevos personajes que sirven de ayuda en varias ocasiones (o tal vez no) como es el caso de Sydney, que hizo mucho más real la labor de los dhampir, o Zmey que le dio emoción a la novela cuando todo estaba algo parado. También los personajes de siempre seguirán saliendo ya que, gracias al vínculo que comparten Lissa y Rose, podemos saber lo que está pasando en la Academia. Como siempre he dicho, Christian es uno de mis personajes preferidos y, aunque en esta novela no tenga mucha importancia, he agradecido cada una de sus apariciones, por darle ese punto de sarcasmo que sólo él o Rose saben encontrarle a la vida.

Por otro lado, aunque al principio la acción fuera lenta y algo deprimente (lo cierto es que las circunstancias lo pedían), Richelle Mead hizo que a mitad de la novela todo se acelerara y volviera mucho más intenso e interesante. Además con la narración que utiliza a través de Rose, es imposible llegar a aburrirse o no sentirse abrumada por los sentimientos de los personajes.

En resumen y para ir terminando, si aún no estáis seguros de leer esta saga porque habéis escuchado que los primeros dos volúmenes pecan de lentos y aburridos (que yo no los sentí así), que sepáis que a partir del tercero eres incapaz de soltar el libro. Leer esta saga si os gustan las novelas vampíricas con acción. En esta cuarta parte derramarás más lágrimas (si cabe) que en su predecesor y terminarás con una sensación de necesidad por continuar un final que te deja con la boca abierta.

Cita:
Nadie me había llamado antes "antinatural". Bueno, sí, una vez que le puse kétchup a un taco mexicano. Lo cierto era que nos habíamos quedado sin salsa, ¿qué podía hacer si no?