martes, 11 de agosto de 2015

El (sin)sentido del amor de Javier Ruescas

Título: El (sin)sentido del amor
Autor: Javier Ruescas

Editorial: Montena
Palabras clave sobre el género: Realista, juvenil, amor, misterio

Puntuación total: 3/5
Edición: 3/5
Narración: 4/5
Diálogos: 3'5/5
Personajes: 3/5
Relaciones: 3/5

Si eres asiduo a este blog y has visitado mi lista de reseñas, sabrás que he hablado de prácticamente todas las publicaciones de Javier Ruescas. Es un autor que siempre me hace disfrutar con sus historias y todas ellas brillan por la diversidad de argumentos y personajes con los que poder identificarse. Duna y Adhárel fueron héroes, los hermanos Serafín triunfaron en todos los sentidos y ahora Lana nos habla con toda sinceridad sobre los pormenores amorosos de su verano.

La historia arranca como una buena película americana para adolescentes: con una fiesta para celebrar el fin de curso. Y aunque todos están pasándoselo en grande, nuestra narradora preferiría estar en su casa, dedicándose a dibujar. Lana solo ha asistido por lo mucho que le ha insistido su mejor amigo, Ciro, que está en busca y captura del más jugoso cotilleo para utilizarlo en su blog. En este escenario tan poco prometedor para nuestra protagonista, se encuentra con Jacobo Casanova y hace que la noche no le parezca tan terrible. Pero la noche que comenzaba a ser perfecta se torció cuando la anfitriona pilla a su novio con otra en su propia fiesta. Quizá no hubiera significado nada para Lana si el infiel no hubiera resultado ser el mismo Jac con el que se lo había estado pasando tan bien. Javier Ruescas toma este principio tan apoteósico y lo mezcla con unas interesantes tramas y unos personajes que encajan perfectamente entre ellos.

Lana decide investigar a Jacobo Casanova cuando se entera de que su mejor amiga, Julia, ha empezado a salir con él. En su mente está completamente claro que ese chico no trae nada bueno y que hay algo que no termina de encajar en él. Para intentar demostrarlo, se tendrá que valer de su ingenio y de la información que su amigo Ciro le facilita. Por otro lado, pero muy en conjunción con ello, nuestra protagonista tiene que tomar una decisión importante sobre su futuro: ser valiente y hablar con su padre sobre lo que realmente quiere estudiar, o no serlo y aceptar lo que él espera que estudie.

¿Qué puedo decir de los personajes? Lana es un personaje precioso, una artista, una amiga y una persona que se equivoca como todos nosotros. Se equivoca como solo las buenas protagonistas saben hacerlo y se enfrenta una y otra vez a sus prejuicios. Me encantó cómo se desenvolvía con el resto de personajes y en concreto con Jac, Ciro y Ale, a mi parecer las relaciones más auténticas. Es imposible que me olvide de Jacobo Casanova, el chico misterioso que me encandiló por su forma de entender la pintura abstracta y del que no puedes esperarte que sea el típico protagonista masculino. Jac es Jac, es una sonrisa en el momento justo, es abstracción y misterio, de estos que no te dejan soltar el libro en ningún momento para saber lo que ocurre con ellos en el siguiente capítulo.

No me puedo olvidar de Ciro, el famoso creador de En2a2, la blognovela más interminable de la historia. Desde el principio presentí que podía esperar grandes cosas de este personaje y aunque es fundamental para el avance de la novela y del personaje de Lana, debo decir que me hubiera gustado saber mucho más de él. Su sentido del humor y su relación con la protagonista son de lo mejor que Javier Ruescas ha concebido para esta novela.

Sinceramente, una de las cosas que más me han gustado de la historia ha sido su escritura, ver lo sencillo que le parecía resultar al autor hablar desde el punto de vista de una chica. Su narración es de lo más simple y personal, como si lo que contaba se lo estuviera diciendo a un amigo en vez de a un completo desconocido. Los diálogos, como siempre, están plagados de perlas preciosas que esperan ser señaladas, aderezadas con un humor muy particular. Además que en esta ocasión se atreve a realizar una especial mención al arte, en concreto al pintor ruso Kandinski, con la que estuve muy emocionada durante toda la lectura.

Para ir terminando, quiero recomendárosla porque sé que es un tipo de historia muy global, de las que puede gustar a un amplio espectro de lectores y que os va a entretener bastante. Es un libro perfecto para bajárselo a la playa, piscina o darte el gusto en tu casa mientras te tomas algo fresquito. Ligero, divertido y con dosis intensas que te dejarán un nudo en la garganta.

Cita:
Para ser sincera, dibujar no era como respirar. Más bien era un tic. Como quien se muerde las uñas o se enreda el pelo en el dedo sin darse cuenta. Cuando volvía a la realidad, después de divagar y perderme entre mis pensamientos, solía encontrarme con un nuevo dibujo que había estado haciendo sin darme cuenta.